miércoles, 16 de julio de 2014

Friends Will Be Friends-

Ya estamos casi a mitad de julio, y gracias a una publicidad de internet me di cuenta que otra vez se acerca esa fecha. El "Día del Amigo".
He leído varias cosas de por qué se celebra ese día, y que en realidad la Asamblea General de las Naciones Unidas puso como fecha el 30 y no el 20; que es por la llegada del hombre a la luna, etc.
Igual, más allá de todo el trasfondo histórico me puse a pensar en por qué es tan especial ese día para algunos y para otros (yo) es un día más.
"Un día para celebrar la amistad, para afianzar lazos, para recordar quienes nos rodean y nos quieren". La verdad para mí que te vengan a decir que tal día tenés que saludar a tus amigos me parece algo completamente descabellado.
Para mí el día del amigo fue ese día que estuvieron conmigo para abrazarme por la pérdida de un ser querido, o que me atendieron el teléfono cuando mi primer novio me dejó (o el chico con el que salía), es esa amiga que esa noche me dejó ir a dormir a su casa porque el horno no estaba para bollos en casa y demás.
Día del amigo fue ese en que mi mejor amigo rejuntó comida y me invitó porque sabía que estaba a mate y agua hacía varios días, el día que hicieron cambio de planes e intercambiamos una salida por una noche extensa de catársis.
Y como amiga, me gustaría estar para todos y cada uno de ellos presente en cualquier momento, para compartir sus alegrías, sus penas, sus borracheras o sus ataques de furia. Para levantarle la voz y hacerle ver que él/ella es más importante que esa situación que lo está carcomiendo por dentro, y si no quiere hablar, entonces estar ahí para pasarle un pañuelo así se suena la nariz y se limpia las lágrimas.
En este siglo en que todo es un estímulo para nosotros, en que todos los días se nos impone una nueva moda o manera de hacer las cosas, es ahora que más tendriamos que valorar todo lo opuesto a eso. Volvamos a la amistad básica, pura y verdadera, la que no sabe de horarios por ver una última conexión en WhatsApp y no ser la que se enoja porque le "clavaron el visto". Volvamos a las charlas por teléfono de 2 horas, sin preocuparnos porque se nos vaya la mano con el crédito. Recuperemos esas noches de sillón, pochoclo y películas o series, permitámonos llorar con ellos, ya sea de habernos reido tanto o por haber tocado una herida que todavía no cerró. Larguemos las pantallas en la mesa, conversemos mirándonos a la cara, empecemos a capturar momentos con la mente y no tanto con Instagram.
Volvamos a ser amigos, pero seamos amigos todos los días, 20 de julio, 10 de diciembre ó 4 de marzo. Cualquier día, que total, para fecha fija ya tenemos el cumpleaños.